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domingo, 26 de mayo de 2013

ADELANTO DE ATADA A TÍ - TRILOGÍA CROSSFIRE - SYLVIA DAY

                                            


¡Hola a todos!
Dada la expectación que ha causado en todos vosotros esta serie, y nuestra anterior reseña sobre ella, hemos querido daros un adelanto más sobre esta. 
La próxima entrega de esta serie de romance contemporáneo, está prevista para el 4 de Junio de 2013. Y este adelanto, es lo que hemos encontrado en la página de la autora y que aquí dejamos para vosotros.

"El fenómeno mundial continúa  en como Eva y Gideon se enfrentan a los demonios de su pasado, y aceptan las consecuencias de sus deseos obsesivos..."
"Desde el momento en que conocí a Gideon Cross, me di cuenta de que tenía algo que yo necesitaba. Algo a lo que no me pude resistir. Vi en su interior un alma tan peligrosa y dañada como la mía. Me sentí atraída por él. Lo necesitaba con tanta seguridad como que necesitaba que mi corazón latiera.
Nadie sabe lo mucho que arriesgó por mí. ¿Cuán amenazadora se convertiría la oscura y desesperada sombra de nuestro pasado?
Entrelazados por nuestros secretos, tratamos de desafiar las probabilidades. Hicimos nuestras propias reglas y nos entregamos por completo al exquisito poder de posesión..."



EXTRACTO:

ADVERTENCIA:  Este extracto contiene material para adultos. Está dirigido a los lectores de 18 años de edad o más.

Me despojé de mi ropa, dejándola en el suelo del baño mientras caminaba a la ducha. Mientras me enjabonaba, era imposible no pensar en la veces que me había duchado con Gideon, ocasiones en que nuestra lascivia había provocado encuentros crudamente eróticos. Lo extrañaba tanto. Que necesitaba su toque, su deseo, su amor. Mi deseo de esas cosas era un hambre persistente, por lo que me sentía inquieta y nerviosa. No tenía ni idea de si podría conciliar el sueño sin saber cuándo tendría la oportunidad de hablar con Gideon de nuevo. Había tantas cosas que tenía que decirle.
Envolví una toalla a mi alrededor, y salí del baño, Gideon estaba justo detrás de la puerta cerrada del dormitorio. Verle estimuló una reacción en mí tan brusca que fue como un golpe físico. Me cortó la respiración y el corazón de dio un vuelco aumentando su ritmo excitado, todo mi ser respondía al verle, con un potente anhelo.  Parecía como si hiciera años que había estado finalmente con él, en lugar de una simple hora.
Yo le había dado una llave, pero él era el dueño del edificio. Tenía la ventaja de poder llegar a mí sin dejar rastro... así como había sido capaz de llegar a Nathan.
"Es peligroso para ti estar aquí", señalé. Eso no me impidió estar encantada de que él estuviera allí.
Mi mirada se lo bebió, recorriendo ávidamente su cuerpo delgado, de hombros anchos.
Llevaba pantalones de deporte negros y una sudadera de Columbia, una combinación que le daba la apariencia de alguien de veintiocho años, este hombre era él y no el magnate multimillonario que el resto del mundo conocía. Una gorra de béisbol de los Yankees estaba calada hasta sus cejas, pero la sombra de su ala no podía disminuir el sorprendente azul de sus ojos. Me miraron con fiereza, sus labios sensuales manteniendo una linea sombría. "Yo no podía estar lejos de ti."
Gideon Cross era un hombre increíblemente hermoso, tan hermoso que las personas se detenían y le miraban cuando se cruzaban con él. En una ocasión había pensado en él como un dios del sexo y sus frecuentes y muy entusiastas muestras de destreza constantemente me daban la razón, pero también sabía que era demasiado humano. Al igual que yo, había sido destrozado.
Las probabilidades estaban en nuestra contra.
Mi pecho se expandió con una respiración profunda, mi cuerpo respondió a su proximidad. A pesar de que se encontraba a varios metros de distancia, pude sentir la atracción embriagadora, la atracción magnética de estar cerca de la otra mitad de mi alma. Había sido así con nosotros desde el primer encuentro, los dos inexorablemente unidos. Pensamos que esto era debido a la fuerte atracción que desataba la lujuria entre nosotros, hasta que nos dimos cuenta de que no podíamos respirar el uno sin el otro.
Luché contra el impulso de correr a sus brazos, el lugar donde yo quería estar tan desesperadamente. pero estaba demasiado quieto, sujetando las riendas con demasiada fuerza. 
Esperé con exquisita anticipación su señal.
Dios, lo amaba tanto.
Mantenía sus puños apretados a los costados. "Te necesito".
Mi centro se apretó en respuesta a la aspereza de su voz, como un roce cálido y lujoso.
"No tienes que parecer tan feliz por eso", bromeé sin aliento, tratando de aliviar su estado de ánimo antes de que él me tuviera debajo de él.
Me encantaba salvaje y lo amaba tierno. Yo lo amaba de cualquier forma, pero había pasado tanto tiempo... Mi piel ya estaba hormigueando y expectante, deseando la reverencia de su tacto codicioso. Temía lo que pasaría si él venía a mí con toda su fuerza cuando estaba tan hambrienta de su cuerpo. Podríamos herirnos el uno al otro.
"Me está matando", dijo con voz ronca. "Estar sin ti. Te echo de menos. Siento como mi puta cordura depende de ti, Eva, y ¿tú quieres que yo me alegre por eso?"
Mi lengua salió para mojar mis labios secos y gruñó, enviando un escalofrío a través de mi cuerpo. "Bueno... me alegro de eso."
La tensión en su postura se relajó visiblemente aliviado. Debía de haber estado tan preocupado por cómo iba a reaccionar yo a lo que había hecho por mí. Para ser honesta, yo estaba preocupada. ¿Mi gratitud significaba que era más retorcida de lo que pensaba?
Entonces me acordé de las manos de mi hermanastro sobre mi... su peso presionándome contra el colchón... el dolor desgarrante entre mis piernas mientras él se estrellaba contra mí una y otra...
Temblé de furia. Si estar contenta de que el hijo de puta estuviera muerto me hacía retorcida, que así fuera.
Gideon respiró hondo. Extendió la mano al pecho y se frotó el área sobre el corazón como si le doliera.

"Te amo", le dije, mientras mis ojos escocían por las lágrimas. "Te quiero mucho".
"Ángel". Él me alcanzó con rápidas zancadas, dejando caer las llaves en el suelo y hundiendo ambas manos en mi pelo húmedo. Estaba temblando y lloré, abrumada por el conocimiento de lo mucho que me necesitaba.
Inclinando la cabeza al ángulo que quería, Gideon tomó mi boca con una posesión abrasadora, me lamió, saboreándome lenta y profundamente. Su pasión y el hambre explotó a través de mis sentidos, y yo gemí, mis manos se enredaron en su sudadera. Su gemido respondió vibrando a través de mí, apretando mis pezones y poniéndome la piel de gallina.
Me fundí con él, con mis manos sobre su cabeza para que mis dedos pudieran hundirse en la melena negra y sedosa que era su cabello. Respondí al beso, arrastrada por la exuberante carnalidad del mismo. un sollozo se me escapó.
"No lo hagas", susurró, retrocediendo a la cuna de mi mandíbula. Me miró a los ojos. "Me destrozas cuando lloras."
"Es demasiado". Temblé.
Sus hermosos ojos parecían tan cansados como yo. Él asintió con gravedad. "Lo que hice..."
"No es eso. Lo que siento por ti."
Él acarició su nariz contra la mía, sus manos se deslizaron con reverencia por mis brazos desnudos, con sangre proverbial en ellas, lo que sólo hizo que me encantara su toque aún más.
"Gracias", le susurré.
Sus ojos se cerraron. "Dios, cuando te fuiste esta noche... Yo no sabía si ibas a volver... si te había perdido."
"Yo también te necesito, Gideon."

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Bueno, y esto es todo por el momento, tendremos que esperar a su publicación para conocer más de esta historia. Esperamos que os haya gustado.   ¡Hasta pronto!


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